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Gran tiburón blanco

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Denominación

Su nombre científico es Carcharodon Carcharias (“de diente agudo”) y es un pez cartilaginoso de la familia Lamnidae. Se encuentra en las aguas cálidas y templadas de casi todos los océanos desde el período del Mioceno. Sus fósiles datan de hace unos dieciséis millones de años. Es la única especie sobreviviente del género Carcharodon.

Se le denomina “gran tiburón” porque a lo largo de su vida nunca deja de crecer.  El adjetivo “blanco” es debido a que algunos ejemplares viejos van aclarando su color hasta gris claro.

Descripción

Posee un cuerpo alargado y muy fuerte. De gran tamaño, la mayor longitud ronda los 5,5 m. Los machos son algo más pequeños que las hembras. Hay anotaciones y referencias (libro Guinness) de haber capturado un ejemplar de 9 m en el Sur de Australia y otro de más de 11 m en Canadá. En la actualidad, la mayoría de los expertos aceptan en que en que el mayor tamaño que puede obtener un tiburón blanco es 6 m de longitud y el peso de 1,9 t de peso.

Su piel es bastante áspera, con duras escamas, denominadas dentículos dérmicos por su forma afilada. El color del gran tiburón blanco es sólo blanco en la zona del vientre, gris o azulado en las zonas dorsales. Este aspecto le ayuda a confundirse con la luz solar o con las oscuras aguas marinas, según se mire, para su camuflaje. Tiene también algo de negro en los extremos de las aletas escapulares y la zona de las axilas.

Su morro es puntiagudo y grueso, pero corto y su boca es grande, algo arqueada. Debe mantenerle entreabierta para respirar, ya que al no tener opérculos el paso correcto del agua, ni vejiga natatoria, se ahogaría. Sus grandes dientes aserrados, tienen forma triangular y muy ancha, siendo toda su quijada una hilera de dientes para agarrar, cortar y destrozar. Detrás de las dos principales, tiene dos más hileras crecientes, reemplazando continuamente sus dientes, que tienen forma de punta de flecha. Durante el ataque a sus presas, las fauces del gran tiburón blanco se abren hasta deformar la cabeza, pues su mandíbula se proyecta y se cierra con una fuerza 300 veces más grande a la de una mandíbula humana.

Sus orificios nasales son muy estrechos, y sus ojos pequeños y negros. Sus costados poseen cinco hendiduras branquiales, dos aletas pectorales de forma triangular, además de dos más pequeñas cerca de la aleta caudal, que es grande,  igual que la gran aleta dorsal de su lomo. Finalmente, posee otras dos aletas pequeñas cerca de la cola. El gran tiburón blanco posee un olfato muy potente, de tal modo que huele la sangre a kilómetros de distancia, volviéndolo mucho más agresivo.

Aunque su vista está bien desarrollada, lo que más destacan son sus  terminaciones nerviosas, muy agudas en el extremo frontal, que le sirven para  detectar la menor vibración ocurrida en el agua y le guían hasta sus presas. Cuenta, además, con otros receptores cerca de los orificios nasales para captar los campos eléctricos de frecuencia variable, para orientarse en sus largas migraciones.

Alimentación

La dieta habitual del gran tiburón blanco incluye todo tipo de peces, tortugas y calamares. Sin embargo, puede alimentarse de casi todo, como aves marinas e, incluso otros tiburones y  ballenas pequeñas. También consume carroña, procedente de cadáveres de ballena a la deriva, de los que arrancan y engullen grandes pedazos.

La dieta de los adultos del Pacífico es de mamíferos marinos (focas y delfines), que capturan mediante emboscadas. Allí los engullen enteros o, si son de gran tamaño, a trozos.

En el mar Mediterráneo y la costa atlántica de África y Europa, el tiburón blanco suele alimentarse de atún rojo.

Hábitat y comportamiento

Es una especie solitaria. Ha sido visto en parejas o en pequeños grupos, especialmente para desplazarse por alimento, lo que le hace recorrer cientos de kilómetros. Sus ataques ocurren al amanecer o al atardecer, pues se le divisa menos en la profundidad. Su único enemigo conocido es la orca. Pese a las leyendas, los ataques a humanos son raros.

Es un animal nómada; algunos ejemplares optan por alimentarse en zonas costeras, como sucede en California, Sudáfrica y, especialmente, Australia. Suele mantenerse a distancia de la costa y se acerca para alimentarse, cuando hay concentración de animales costeros. Permanece cerca de la superficie; a veces desciende hasta un kilómetro de profundidad.

Habita en las zonas de plataforma continental y cerca de las costas, por la abundancia de luz y de corrientes marinas, que atrae una mayor concentración de vida animal, para su  alimento. No vive en los fríos océanos ártico y antártico, a pesar de su gran abundancia en plancton, peces y mamíferos marinos.

Las zonas con más presencia: las Antillas Menores, el Golfo de México y la Costa Este de Estados Unidos, la franja costera de la Patagonia y la del Pacífico de América del Norte y del Sur. Hawaii, Tasmania y Nueva Zelanda, todo el litoral asiático, Sudáfrica, la zona costera desde Senegal a Inglaterra, y  también los mares Mediterráneo y Rojo.

El gran tiburón blanco se reproduce poco y en aguas templadas, durante la primavera o el verano. Suele tener de 4 a 10 huevos, que permanecen en el útero hasta eclosionar y dar crías de 12 dm de largo; se alejan de su madre para evitar ser devoradas por ésta. Crecen muy rápido y llegan a 2 m en el primer año de vida. Los órganos de los machos son unas extensiones de las aletas pélvicas.

Su vida media oscila entre los 15 y 30 años, con algunas excepciones.

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